miércoles, 14 de mayo de 2008

Arturo el caracol






Conocí a Arturo el 15 de mayo del 2007. Apareció en mi cocina dentro de unas acelgas de la casita. Aluciné bastante por su resistencia a la nevera y convencí a mi novio para que nos lo quedáramos. Barcelona es una ciudad un poco chunga para un caracol, así que decidimos quedárnoslo en casa y darle el amor. Esa misma tarde le compré una tortuguerita de viaje, y le puse un tapón con agua para beber, y unas hojas de lechuga. En seguida se hizo a la casita, jugaba con nosotros y nos daba mordisquitos cuando lo cogíamos en las manos. 
Jamás pensé que un caracol pudiera ser tan divertido. Era muy rápido (para ser un caracol) y en cuanto abríamos la tapa de su casita intentaba escaparse. Una vez lo consiguió, se nos quedó la tortuguera abierta, y al día siguiente no estaba, me lo encontré metido en un bote de lápices, y se había comido todas las hojas de papel que se encontró en su camino. Otras veces sacaba los ojitos por los barrotes de la tapa, y parecía que nos espiaba, ja, ja, ja...

Bueno todo esto os lo cuento porque hoy estoy muy triste, el jueves mientras le limpiaba la tortuguera, Arturo se me cayó al suelo, y se le rompió la concha. Ha estado todo el fin de semana acurrucado, pero me parece que se está muriendo, de hecho puede que ya se haya muerto, pero como no entiendo mucho de caracoles, ni siquiera puedo saberlo. Se que parece una tontería, pero mañana haría un año que vive con nosotros, y le he cogido mucho cariño, así que ahora estoy muy triste. Creo que lo enterraremos en una planta de las de mi patio, y le he hecho este dibujo para recordarlo. Le voy a  echar mucho de menos. Adios Artu!



2 comentarios:

  1. Sii... Pobre...
    Ayer le enterramos en una plantita del patio para que pueda ir al cielo de los caracoles o dónde sea que vayan...

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